Cómo las ideas de tres jóvenes emprendedores han revolucionado la salud infantil

 

La tecnología es la protagonista de algunos de los proyectos más innovadores en el campo de la salud pediátrica. Tres de estas iniciativas, que actualmente se encuentran en fase de desarrollo, tienen en común haber nacido de las ideas y el trabajo de jóvenes emprendedores españoles que todavía no han cumplido los 30 años.

Es el caso de Nanocore Biotech, cuya autora, Yolanda González, es una estudiante de doctorado en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra. La start up está diseñada para elaborar nanopartículas con antitumorales, un fármaco muy pequeño destinado a niños con osteosarcoma o cáncer de huesos. El gran adelanto que ofrece Nanocore Biotech “es evitar la toxicidad en órganos sanos, pues actúa directamente sobre el tumor, al contrario que la quimioterapia actual, cuyo efecto no deseado es que no discrimina entre células cancerosas y células sanas”, explican fuentes de la Universidad de Navarra. Las nanocápsulas tienen la ventaja de ser administradas por vía oral en vez de por vía intravenosa, con lo que el tratamiento podría hacerse en casa.

El proyecto de Yolanda González, a quien acompaña en sus investigaciones la también joven pero ya doctorada Edurne Imbuluzqueta, resultó ganador el año pasado de la octava edición del programa de emprendimiento Santander Yuzz Jóvenes con ideas que promueve Banco Santander a través de Santander Universidades con la coordinación del Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE).

Este programa, en el que participaron 1.250 jóvenes este año, selecciona las ideas de negocio más innovadoras y disruptivas en diversos ámbitos como la salud, la robótica, el Big Data, la educación o las nuevas tecnologías; ideas que contribuyen al progreso de las personas, las empresas y de la sociedad, en línea con el objetivo principal que persigue su promotor, Banco Santander, que apoya cada año a más de 7.000 emprendedores con distintas iniciativas académicas de la mano de las universidades.

Durante cinco meses, los seleccionados obtienen formación, apoyo y mentoring por parte de asesores de primer nivel, para pasar después a una fase en la que solo los 52 mejores viajan a Silicon Valley, cuna del emprendimiento por excelencia. Al regresar del viaje, les espera la gran final, donde se conocen a los tres ganadores anuales.

Nanocore Biotech se encuentra en la actualidad en fase de perfeccionamiento y su autora recibe formación para convertirlo, algún día no muy lejano, en una realidad en el mercado.

Impresión de huesos

A los mismos pacientes, niños afectados por cáncer de huesos, va dirigido Iridium Hitech. Su autor, Javier González, es un joven ingeniero de materiales que ha logrado desarrollar la impresión en 3D de implantes óseos que sustituyen al hueso dañado por la enfermedad. El salto tecnológico de Iridium consiste en que, hasta ahora, las impresoras de materiales compuestos, cerámicos o metálicos, tienen un alto coste. “Pero al modificar las máquinas que solo sacaban polímeros y lograr que saquen materiales compuestos o cerámicos hemos abaratado mucho el coste”, declara el creador del proyecto.

Una aplicación de esta modificación es imprimir implantes que contienen hidroxiapatita, el mineral presente en un 70% en los huesos humanos. Este mineral lleva a cabo la regeneración ósea y es el adecuado para los pacientes infantiles. Javier González argumenta que “a un adulto le sustituyen el hueso por un implante de titanio. En cambio, los niños crecen y hay que cambiárselos cada cierto tiempo”. Por eso, los pacientes pediátricos son los indicados para estos nuevos implantes, ya que el material de los mismos va regenerando las células. La segunda gran ventaja de Iridium Hitech es que se puede escanear en 3D la forma completa del hueso que se va a sustituir. “Hemos conseguido combinar porosidades en material cerámico para que el hueso se pueda regenerar”, dice González, quien añade que “es muy difícil conseguir un implante entero con forma, lo normal es trabajar con el material en polvo”.

El joven ingeniero habla en plural porque él diseñó la máquina, pero el que le ha ayudado “con sus laboratorios, sus materiales y su tecnología ha sido el grupo de Procesal Coloidal del Instituto de la Cerámica y del Vidrio”, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Cuando Javier consideró que el proyecto estaba “maduro”, se presentó al Programa Santander Yuzz. En estos momentos, está seleccionado como candidato finalista en la categoría Innovación Tecnología Disruptiva, que se concede en octubre en colaboración con la empresa INDRA. Mientras tanto, Javier González trabaja con un contrato de colaboración en el Instituto de la Cerámica y el Vidrio a fin de hacer un prototipo de Iridium Hitech.

Una ‘mascota’ para rehabilitarse

Rehabilitarse jugando con un ser artificial, con una “mascota” que hace reír y de la que es difícil separarse al terminar la sesión. Esto ya existe. Un proyecto surgido del trabajo investigador de dos jóvenes españoles cumple esa función: el robot NaoTherapist. En estos momentos se encuentra en fase de perfeccionamiento, pero ya se ha experimentado con pacientes infantiles.

Dos ingenieros informáticos especializados en inteligencia artificial, José Carlos Pulido y José Carlos González, son los responsables del proyecto y la fabricación del robot Nao para la rehabilitación de niños con parálisis cerebral o con parálisis braquial obstétrica. El proyecto está pensado para niños entre 4 y 12 años (o hasta 14) y su función es ayudarles, más bien dirigirles, en la terapia de recuperación de la movilidad de las extremidades superiores.

José Carlos Pulido explica que Nao “es un coach, indica los ejercicios que debe hacer el paciente, le guía, convierte la terapia en un juego cuando es necesario y hasta en una competición”. Los ejercicios de estimulación y rehabilitación están diseñados por terapeutas. Estos profesionales están detrás de cada paso de la terapia, adaptada individualmente a los pacientes. El terapeuta, a través de una interfaz gráfica, inserta el tratamiento en el robot, quien desarrolla ante los niños las instrucciones recibidas. “La cámara de Nao capta al paciente, ve la postura que tiene y en función de lo que ve, le va indicando lo que tiene que hacer. Nosotros, previamente, hemos diseñado la sesión concreta, que es grabada entera”, señala Álvaro Dueñas, fisioterapeuta que ha trabajado con Nao en las experiencias piloto realizadas en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. “Pero Nao, además, baila, canta, hace taichí, lo que sea para el niño interactúe con él”, quiere aclarar este profesional.

El robot Nao surgió dentro del Plan Nacional de Investigación. Un consorcio formado por las Universidades de Extremadura, de Málaga y la Carlos III de Madrid ideó el proyecto Therapist de rehabilitación robótica. Más adelante, lo presentaron al Programa Santander Yuzz y ganaron un tercer premio. De ahí, a ponerlo en práctica. El hospital Virgen del Rocío de Sevilla les dio la oportunidad de llevar a cabo un plan piloto. Este se desarrolló durante cuatro meses, con ocho niños, una vez a la semana. Pero para llevarlo al centro hospitalario, se exigía haber experimentado antes el aparato con niños sanos en distintos colegios. El proyecto se encuentra actualmente en proceso de desarrollo completo con el fin de obtener las certificaciones necesarias para seguir investigando y publicar los resultados. Por el momento, los dos jóvenes investigadores no se plantean ninguna aventura empresarial. Nao continuará siendo un proyecto de colaboración universitaria.

 

 

 

 

 

El País